Requiem Por Un Sueño

viernes, 25 de marzo de 2011

Archivando expedientes, ordenando documentos sonó el teléfono.

- Hola, buenas tardes, quisiera hablar con Ana

- Creo que te has equivocado, no hay ninguna Ana en este despacho

- El número de teléfono al que llamo corresponde a una tal Anna Karenina, no es ahí?

Durante unos segundos mi mente se trasladó a un siglo que no me corresponde o quizás sí... El personaje de Tolstói marcó tal sentimiento en mí, que apoderándome de su nombre lo utilicé para mi correo electrónico.
Aclarada la confusión al agente comercial, continué con mi trabajo y todo lo que me restó de tarde dejé de ser Carmen en mi imaginación.

A veces se puede perder todo por un sueño, hasta la propia vida.

A Qué Saben Los Besos

viernes, 18 de marzo de 2011

 Echada en la hierba remango mi falda, permitiendo,
que el sol me ciegue los ojos,
que la brisa me mese el cabello.

Un verde racimo  de uvas entrelazan mis dedos.

Descepando uno a uno su fruto,
cayendo en mi senos,
invento  que estás junto a mí
y el deseo me incita a pensar a qué saben los besos.

Tu sombra me sirve de espejo
te veo... te siento...
y en mi juego,deshojando el racimo,
lo dejo caer donde yaces,
recogiendo esmeraldas de néctar
mi boca recorre tu cuerpo.

Caprichoso, otro grano se prende en tu pelo
tentándome así, a que pruebe el sabor de su dejo.

Al morderlo,el jugo fresco,
abriéndose en canales se va perdiendo.

Mi lengua, ansiosa, va relamiendo
el divino dulzor generado en tu cuello.

Sabiéndome  a poco,siguiéndome el juego,
vas dejando escapar otra perla lujuriosa
que yo encuentro.

Voluptuosa, aún anclada en tu pecho,
espera pacientemente,
que al yo intentar alcanzarla,
ir a morir en la cuenca de tu vientre.

Sedientos de sed mis labios
enloquecida en mi empeño,
cual manantial de amor  por ti ofrecido,
relamen el tierno grano yacente en tu ombligo.

Y empapándote de mí,
absorbiendo cada uno de tus poros abiertos
logro alcanzar el último fruto
que, lascivo,
has prendido como meta entre tus dientes.

Aferrándome a ti,
como si temiera perder el equilibrio que en ti encuentro,
muerdo, bebiendo,
el sabor que me pierde,
descubriendo,
el licor al que saben tus besos.

La Meiga

viernes, 11 de marzo de 2011

Este poema lo escribí hace muchos años.

Por las tierras del norte me contaron
una historia de brujas y de meigas...
" siempre atentos"....decían,
" tened cuidado ",
" no las mires jamás si las encuentras ! "

Pero el bosque me envuelve con su magia,
con los árboles que avanzan hasta el cielo,
con sus duendes, ardillas y esos lobos
que el Creador se empeñó que fueran fieros.


Y la ví...junto al fuego, arrodillada,
entre el humo que nacía de su marmita,
removiendo con cuidado su puchero
de raíces de león y de romero.

Eran verdes sus ojos como el trigo,
del color de la nieve su cabello,
mas el triste semblante de su cara
al más débil mortal quitaba el miedo...

Y la tarde se enfadó tan de repente
que la lluvia lloró...
Sus viejos brazos
y sus piernas heridas por las zarzas
apenas se movieron lentamente.

A una gruta que cerca se encontraba
la llevé con amor,
le dí cobijo
y clavándome en los ojos sus dos lágrimas
me abrazó susurrando..
" sabía yo que Dios me mandaría
para morir los brazos de aquel hijo..."

Desde entonces deambulo por los bosques
y las fieras se agachan a mi paso,
al llegar al lugar del dulce encuentro,
junto al viejo puchero abandonado
medra el romero en flor y el verde espliego.

La Llave De Mis Pecados

viernes, 4 de marzo de 2011

He perdido la llave donde guardé la envidia,
de ser la sombra  de alguien cruzado en mi camino.

He perdido la llave de la injusta avaricia,
de abarcar cada instante el espacio y el tiempo
fantasmales ensueños que un día creí míos.

He perdido la llave donde viví en la gula
placeres oxidados que fui sustituyendo;
he perdido la llave donde gritó la ira,
cegando su quejido por la voz del silencio.

He perdido la llave del rencor y del miedo
que olvidando el perdón
como tela de araña, tejía en mi interior,
un odio tan inmenso.

He perdido la llave de la melancolía,
rasgando la almohada, he dejado escapar
aquello que formaba la parte de sus sueños.

He perdido la llave de la odiosa desidia,
mordiéndome el dolor, sin la ayuda de nadie
seguir hacia adelante cada vez que tropiezo.

He perdido la llave de la brutal violencia,
enterrando reproches,
bordando la ternura ,remendando el respeto.

He perdido las llaves, de unos hábitos,
que sin quererlo yo,
 me fueron consumiendo,
 si acaso las encuentro,
las dejaré caer al insondable abismo
donde no pueda nunca recuperar su hierro.