Navidad, blanca, Navidad...

viernes, 16 de diciembre de 2011


Dicen que los pastores huelen a lana,
pastorcillo es el mío, huele a retama,
quítate, niño, de los balcones.

Porque si no te quitas, ramo de flores,
llamaré a la justicia que te aprisone
con las cadenas de mis amores.

Dicen que los pastores huelen a sebo,
pastorcillo es el mío, huele a romero,
quítate, niño, de los balcones.

Porque si no te quitas, ramo de flores,
llamaré a la justicia que te aprisione
con las cadenas de mis amores.

Ciento cincuenta reales da una viuda,
por la sotana, mare, mamita mía, del señor cura.

Y el cura le responde con mucho asiento,
“yo no doy mi sotana, mamita mía, porque voy preso”.

Dicen que los pastores huelen a lana,
pastorcillo es el mío, huele a retama,
quítate, niño, de los balcones.

Porque si no te quitas, ramo de flores,
llamaré a la justicia que te aprisone
con las cadenas de mis amores.



Sólo dejamos de existir cuando nos olvidan, en determinadas fechas el recuerdo de la persona que se nos ha ido para siempre duele mucho más, a pesar de ello,la Navidad de mi infancia seguirá siendo uno de mis recuerdos más queridos.

San Valentín No Existe

viernes, 21 de octubre de 2011


Andaba yo desayunando con los jefes en un bar cercano al trabajo , hablando como cada mañana de los asuntos a tratar en el día,cuando empecé a oir esta canción. Me desligué de la conversación y presté atención a lo que sonaba, en una servilleta copié frases sueltas de la letra y cuando llegue a casa la busqué, si lo poco que había podido percibir me había gustado, mucho más me encantó  cuando conseguí escucharla entera.

    No hay calor más intenso que el del corazón, lacerante es, sin embargo, cuando dos personas ocupan un mismo espacio sin compartirlo. El frío que se siente es tan  gélido que todas las promesas, besos, caricias, sueños y proyectos perecen congelados acuchillando tu vida con un frío eterno. Aún así, qué difícil resulta cruzar la calle del adiós...Destrozado, subes el cuello de tu abrigo, llevándote en la maleta una gran  inseguridad y temor al fracaso.

   San Valentín no existe cuando las flechas disparadas entre dos, se quiebran a mitad de ese camino que llamamos Amor.

Corazón Descorazonado

jueves, 22 de septiembre de 2011


Sonó el despertador y permaneció escondida entre sus sueños. Acariciando su precioso pelo, robé su descanso para obligarla a un futuro prometedor.

- No quiero ir, mami, hoy no quiero ir...

Intentando calmar su angustia, prometí su divertimiento con los demás niños, celebré que aprendería cosas nuevas que le iban a entusiasmar. En silencio, con sus somnolientos ojos desafiantes se dejó vestir. Preparada para su encierro, salimos de casa mientras el frío nos daba los buenos días. Y llegadas al colegio , apenas pude escuchar su adiós, mientras me miraba aguantando una lágrima que osaba resbalar por su carita. Solté su mano regalándole una sonrisa con la esperanza de que confiara en mí, y  callada y triste se perdió tras la puerta entre la algarabía de los niños, quedando yo, con su corazón descorazonado dentro del mío...

Han pasado muchos años,  hoy, antes de entrar al trabajo, me crucé con una madre y su hija y reconocí esa misma mirada de miedo en la niña, mientras aquella mamá le hacía la promesa que yo le hice un día a la mía.

Todo era por un prometedor futuro...Con los tiempos que corren,  dónde está guardado ?

Cuando Necesitamos el Sur para Poder Ver el Norte...

lunes, 5 de septiembre de 2011


Las Flores de Mi casa

sábado, 6 de agosto de 2011

Fenecieron las flores que adornaban mi casa
deshojaron los pétalos perdiendo su perfume,
las cuidé con amor  como me fue posible,
en vano mi cuidado, las regué con mis lágrimas...

Deshojando La Soledad

viernes, 6 de mayo de 2011

Macrina cerró la puerta de su casa muy despacio. En su mano temblorosa guardaba las nuevas pastillas recetadas por el doctor.

- Verás como te encuentras mejor, son las últimas que han salido al mercado y con unos resultados excelentes, no olvides tomar una por la mañana y otra antes de irte a dormir.

La voz del galeno había sonado  esperanzadora, como tantas otras veces. Sacó el bote de la caja donde iban guardadas y lo colocó al lado de los demás. Desvistiéndose cuidadosamente, dobló su falda sobre el respaldo de la silla de su dormitorio y tras quitarse su blusa negra , su viejo vestido de andar por casa cubrió su ajado cuerpo. No tenía preparado nada para cenar, tampoco le importaba demasiado y acercando su vieja mecedora junto a la ventana de su salón, dejó caer en ella su cansancio y su tristeza. Estaba sola, los hijos habían salido del pueblo hacía  tiempo y sus vidas ya no eran compartidas con la suya. Aunque la llamaban de vez en cuando por  teléfono con la misma promesa de siempre ...pronto iré a verte, mamá.Cuídate.
No era una mujer de estar comadreando con las otras del pueblo, su vida había sido su marido y el cuidar de sus hijos . Sus recuerdos eran su única compañía y a veces, curaba su soledad, abriendo los cajones de la vieja cómoda, hoy vacíos, acariciando una ropa, ya inexistente.
Cerrando sus ojos se meció lentamente hasta que el reloj dio las once campanadas. Levantándose, fue a la cocina y con un vaso de leche en la mano se acercó al armarito donde estaban sus medicinas. Sacó el nuevo frasco recetado por el doctor, mirando la nueva pastilla milagrosa de un azul intenso .

- Ya tengo de todos los colores- pensó. Y un pensamiento parpadeó en su mente.

-Quizás este arcoiris de tabletas me podría llevar al mismo cielo donde está mi marido. Mis hijos  nunca más tendrán que preocuparse por esta pobre vieja.

Con  más decisión que con miedo dejó caer en su mano varios de esos  pequeños guijarros curativos.

Macrina introdujo en su boca una a una las pastillas, el sabor era amargo y cuando se disponía a beber la leche  que había en el vaso, sonó el teléfono. Vacilando se preguntó quién podría llamarla tan tarde... y si era alguna de sus hijos?, y si la necesitaban?

Sacando con cuidado las pastillas de su lengua, descolgó el auricular.

- Abuela?
- Abuela, me oyes, estás ahí?

Su corazón empezó a palpitar.

- Díme, hijo, claro que estoy aquí.

- Abuela, apenas te oigo, soy Raúl!, escucha, he acabado ya en la universidad y he pensado que podría pasar el verano allí en el pueblo, contigo. Así me encontraré con mis amigos de la infancia pero prometo no darte trabajo y darnos esos paseos  como hacíamos antes.

Macrina ocultando su temblor , contestó con voz profunda.

- Pues claro que puedes venir, hijo, estaré encantada de cuidar de ti, de cocinar lo que te gusta, de pasear a tu lado...Cuándo vienes, cuándo?

- Abuela, no tendrás mucho quehacer conmigo, te lo prometo, el vivir fuera de casa me ha enseñado a organizarme. El sábado, llegaré en el autobús de las siete.

Macrina llena de felicidad, se despidió de su nieto. Recogiendo todos los tarros de pastillas,  parsimoniosa, los fue tirando  a la basura.

- Donde habré puesto yo mis rulos calientes?!!- gruñó.

El autobús llegó puntual a la plaza. Raúl, sonriente, corrió hacia su abuela que lo esperaba dichosa con su pelo perfectamente peinado y perfumada de Heno de Pravia...

Requiem Por Un Sueño

viernes, 25 de marzo de 2011

Archivando expedientes, ordenando documentos sonó el teléfono.

- Hola, buenas tardes, quisiera hablar con Ana

- Creo que te has equivocado, no hay ninguna Ana en este despacho

- El número de teléfono al que llamo corresponde a una tal Anna Karenina, no es ahí?

Durante unos segundos mi mente se trasladó a un siglo que no me corresponde o quizás sí... El personaje de Tolstói marcó tal sentimiento en mí, que apoderándome de su nombre lo utilicé para mi correo electrónico.
Aclarada la confusión al agente comercial, continué con mi trabajo y todo lo que me restó de tarde dejé de ser Carmen en mi imaginación.

A veces se puede perder todo por un sueño, hasta la propia vida.